Sinuanidad

Reflexiones acerca de la Sinuanidad
Es interesante para todos los cordobeses, conocer desde el punto de vista de un historiador comprometido con sus raíces, la versión acerca de nuestra identidad; por ello transcribo este artículo, para dejar en cada uno de nosotros esa inquietud y seguir indagando por cuenta propia.
Artículo escrito por el Historiador WILLIAM FORTICH DÍAZ


"...Reflexionar acerca de la sinuanidad tiene gran importancia para precisar la identidad de los habitantes del actual departamento de Córdoba. Sin embargo, la reflexión nos dejaría a mitad de camino pues se trata de indagar un poco más allá a fin de intentar despejar una serie de interrogantes fundamentales para la cultura regional. El actual pueblo cordobés ¿qué rasgos indígenas tiene? Si tenemos rasgos Zenués, ¿cuáles son? Acaso, ¿existen auténticas leyendas zenués en la tradición oral de Córdoba? ¿cuáles son esas leyendas realmente Zenués recogidas por algún investigador nacional o extranjero?¿está demostrado que el sombrero fino vueltiao es de origen Zenú?. Si las respuestas son afirmativas sería muy valioso divulgarlas ampliamente en nuestras escuelas, colegios y universidades, pero si no existen respuestas, es deber de los cordobeses averiguarlas para saber quienes somos y de donde venimos.

Ciertamente, existe un vacío en la historia regional del Sinú de los siglos XVII y XVIII, precisamente por el período que esconde los secretos acerca del origen y fundación de nuestros pueblos. La documentación existente en el Archivo General de la Nación no es la más completa al respecto, o se halla en el archivo General de Indias en Sevilla España. El Sinú no ha sido muy estudiado en el período que mencionamos sino en lo
que tiene que ver con la arqueología, aspectos varios relacionados con el Zenú precolombino que reitera la riqueza aurífera, orfébrica y el uso del suelo y las aguas de los primitivos habitantes de esta región de la Costa Caribe colombiana.

Después de la conquista llevada a cabo por Pedro de Heredia, Alonso de Heredia, Francisco Cesar y otros, esto es, segunda mitad del siglo XVI, siglos XVII y XVIII, hay un silencio sepulcral que nos convirtió en hacedores de mitos y leyendas, inventores de caciques, personajes y sucesos, para llevarlos a los bancos escolares y enseñarlos como historia. Reconocidos investigadores recurrieron a citar la genérica fuente de la tradción oral para construir un edificio que se cayó con el mínimo exámen de su base. Loable labor esa de darle al departamento de Córdoba una identidad histórica, pero discutible si se tiene en cuenta que la historia estudia los personajes y hechos reales. La identidad no se da, se tiene.

Los habitantes del departamento de Córdoba tienen una identidad, no cabe la menor duda, pero el conocimiento que poseemos de ella es pobre, lo que no permite hacer uso pedagógico y educativo para darle más confianza al cordobés, enseñarlo a querer su tierra a partir del conocimiento de su historia y tradiciones verdaderas, sin recurrir a falacias como las de hablarle de mitos que no lo son. La cultura Zenú es el componente fundamnetal de nuestra historia y tradiciones en la medida en que el espacio que hoy ocupa el pueblo cordobés es el mismo espacio que en otro tiempo ocuparon los Zenúes, pero para ser honestos, es poco lo que del pueblo lo que de el pueblo zenú está vigente, y como se ha repetido en varias ocasiones nada sabemos realmente de su lengua. Nos queda sí, un legado del cual da cuenta la arqueología y hoy se encuentra en los museos nacionales y extranjeros, pero los conquistadores españoles destruyeron su cultura y establecieron solución de continuidad que nos impidió incorporar a nuestra vida costumbres, religión, lengua, mitos y leyendas que hubiesen permitido fortalecer la cultura regional del Sinú.

Es probable que por los pocos pueblos Zenúes salvados de la catástrofe, se refugiaran en comunidades indígenas vecinas como los embera-catíos y los cunas, que no fueron afectados en forma tan severa por la presencia del conquistador, diluyéndose, según testimonian algunas fuentes. Ciertamente somos somos un pueblo mestizo, pero nada sabemos del zenú que no sean las piezas de orfebrería, pectorales, remates de bastón, narigueras y orejeras, auténticas obra de arte, sin embargo, en nuestra vida cotidiana no vive el Zenú que no sea el recuerdo de lo que en otro tiempo fueron las tres provincias tantas veces citadas por los historiadores y estudiosos de esta cultura. Los cordobeses tenemos más de los negros venidos de Africa que de los antiguos habitantes del Zenú.

La hipotesis que estamos manejando entonces, no pretende desconocer que aqui existió la cultura Zenú; suponemos sin embargo, que el territorio habitado antes por ellos y abandonando luego, fue ocupado a partir de la segunda mitad del siglo XVI, por los indios Cunas, quienes se convirtieron en fundadores de la mayor parte de los pueblos del Valle del Sinú, lo cual explica los nombres no Zenués de Cereté, Lorica, Chima, Chuchurubí, Mocarí, Momil y otros, que como Montería fueron realmente fundados por Tunucunas. Reconocemos la presencia indígena Cuna en el Valle del Sinú y es probable que conjuntamente con esa presencia terrígena, encontremos rasgos del antiguo Zenú, pero de allí a decir que el componente indígena Zenú es principal en el actual departamento de Córdoba, hay una gran distancia. Los Zenués no son el componente indígena principal en la actual cultura mestiza de lo que es hoy el departamento de Córdoba.

Lo anterior permite pensar la sinuanidad en otros términos, no subestimándola sino enriqueciéndola con la verdad hostórica, demitificando lo que no merece ser mitificado, avanzando en el conocimiento de nuestro pasado, pertinente y significativo para cada época, grupo humano o persona; fortaleciendo la cultura regional con la seguridad que da la investigación seria y responsable, para que la respuesta que nos de la historia, puedan ser enseñadas a nuestros niños y jóvenes en las escuelas, colegios y universidades. Hablar y escribir a cerca de la identidad y el mestizaje no pueden seguir siendo un ejrcicio literario y poético. La identidad habla de la esencia misma de los pueblos y ella no es especulativa, es o no es y para conocerla, requerimos de los métodos que las Ciencias Sociales nos dan cuando de la investigación científica se trata.

Sin demeritar las valiosa investigaciones que se han hecho en Colombia. La historia de los Zenúes que debe ser aprendida por nuestros niños y jóvenes, est´s por escribirse. Pensamos que los mitos y leyendas pueden seguir estudiándose y divulgándose siempre y cuando respondan a verdaderos mitos, esto es, mitos que son parte entrañable del pueblo Zenú. Los mitos del Zenú nos ayudarían a comprender mejor el pensamiento, la ideología, la religión, la organización social, la política y todos los aspectos de la vida de este pueblo que habitó en el espacio que hoy ocupa el deparatamento de Córdoba.

Juan Bautista Vico "...leyó en la mitología grecorromana una representación de la vida doméstica, económica y política de los antiguos". Al referirse a las tradiciones Vico sostinen que"...deben aceptarse no como literalmete ciertas, sino como el confuso recuerdo de hechos que han sido deformados a través de un medio ambiente cuyo índice de fracción podemos determinar hasta cierto punto". y categoricamnete sostiene que "...todas las tradiciones son verdaderas: pero ninguna significa lo que dice".

Mircea Elíade dice que "El mito relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los comienzos" Luego afirma: " El mito es siempre el relato de una creación: se narra como algo ha sido producido, ha comenzado a ser". Poeque el mito auténtico está profundamente ligado a la historia y tradiciones de un pueblo y se constituye en fuente para conocer el pasado, no admitimos bajo ningún punto de vista que "leyendas Sinuanas" siga consederándose como narraciones de hechos verdaderos, dado que, el análisis desapasionado nos llevó a concluir lo contrario. El Sinú mestizo tiene mitos, leyendas y cuentos tradicionales, de cuyos orígenes solo se sabe, están en Europa o Africa: los cuentos de Manuelito, Tío Tigre, Tío conejo, Juan Bobo, Pedro Ardimalas, Juan cenizas, Tío golero, Tía zorra, El Zancajo de la noche, el Gritón, y tantos otros; no tenemos la certeza de poseer narraciones míticas de carácter indígena Zenú como si la tienen los embera-catíos y los cunas...

En el Sinú no se conocen mitos indígenas Zenúes vivos,pero lo más grave es que nisiquiera se conocen leyendas que nos informen con seguridad del pensamiento de los primitivos pobladores del Valle que habitamos y que en un tiempo perteneció al gobierno de los Zenúes. Los mitos y leyendas que existen en nuestra comunidad pertenecen al hombre mestizo y son, desde luego, de una época más reciente; probablemente perteneciente a la cultura española o la cultura africana que se establecio en el territorio caribeño. Lo demás, ha sido el encomiable esfuerzo de nuestros pensadores del terruño queriendo construir identidad a partir de la literatura escrita y de la imaginación más no fundamentándose en la verdad histórica como se ha demostrado en el transcurso del presente trabajo. Es probable que existan fragmentos de pensamiento indígena, determinantes de comportamientos culturales de cordobés de hoy, sin embargo no se conoce a que grupo pertenecen tales rastros..."

Tomado de: Avance Investigativo. UNICORDOBA.






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